27.4.07
EvaZionIsInDaHouse

El respetado Monsieur Charles Muluburú nos ha hecho llegar esta imagen como la primera entrega del movimiento TBE (Terrorismo Blanco Eva). Se sabe que el artista firmó un contrato de muchos ceros con Miss Eva Zion Totale, en el que se incluyen acciones tales como teñir un río de verde y escribir "evasión total" en ciertos espectáculares amarillos. En la imagen apreciamos cómo CM vandalizó las computadoras de un Office Depot para que, cada vez que un cliente abra el explorador, le aparezca este blog. Enhorabuena y keep it coming! (A partir de hoy TBE acepta coolaboraciones de Raymundo y Todo el Mundo. comefrutasyverduras)
 
dijo Laia Jufresa en punto de las 10:26 ¤ 6 posdatas
25.4.07
mamíferos de hoy
un venado la caga
y lloran
tres millones de chivas
 
dijo Laia Jufresa en punto de las 23:54 ¤ 16 posdatas
23.4.07
la yerba de oz
She thought that maybe -just maybe- Western
Civilization was in decline because people did
not take time to take tea at four o´clock.
E. L. Konigsburg

Cuando el Tac tenía su cuarto oscuro en mi azotea, seguido bajaba entre revelaciones pa tomar un té. Lo conocí años atrás y fue por el té. Porque lo vi entrar al salón (un salón de la FFYL, tan vibra de unicel) con su taza de té. Era transparente, y chiquita, y de vidrio. Luego, toda nuestra relación se ha basado en rituales tesísticos (de té, de tesis, de hipótesis). Nunca le dije "Jorge", le dije "Tacita" desde el principio.

Un día bajó con un un librito de Amos Oz. Cuando bajó por la segunda taza lo corrí porque estaba picada. Cuando volvió por 2nda vez por la 2nda taza yo ya había terminado de leer aquello. Y ya se me había instalado un profundo respeto por el señor Oz, del que no sabía nada antes, del que aún no sé casi nada.

Más tarde leí De pronto en lo profundo del bosque y en mi cabeza apareció otro Oz, mucho más redondo: coloqué en una cara su lucidez política, en la otra su -sólida y sencilla- voz narrativa. Pero ahora que leí El mismo mar, otro nuevo Oz vino a sumársele a mi burbuja oziana. Un Oz versado cuya narrativa no decae nunca, porque florece bajo el yugo de un bisturí preciso. Oz corta con los dedos del narrador cirujano, ése que brinca cerca del poeta sin dejar la tierra anécdota. El mismo mar es prosa que rebota y renace toda en cada fragmento, en cada corte de párrafo. Con pulido trazo aparece -increíblemente aparece- un personaje en unas líneas. Y lo digo con el peso que debe pesar la palabra: un personaje.

A mí me gusta el té. Me gusta la calma. Pero hay días en que, above all, está mi alergia a la perfección. Me declaro una hedonista tortuosa. A Oz, por ejemplo, tuve que llevármelo a un Toks. Empecé a leerlo con un Roiboos delicioso y una buena luz de mañana. Pero pronto fue demasiado bello y tuve que llevármelo a ese recinto feo de banquetas verde pistache y pasteles secos. Ha sido así desde que recuerdo: hay bellezas que sólo tolero si disueltas en un café vergonzosamente aguado.

Podríamos decir que al igual que con un buen té, un buen libro no es sólo el contenido: sino el olor, la textura de la taza, la temperatura del líquido, la ambigua sensación de querer devorar algo, en paralelo a las ganas de ir lento y disfrutando sorbo a sorbo, párrafo a párrafo. Pero también podemos decir que maybe -just maybe- hay plumas y olores que no pueden decirse; que, como las fobias, el placer y las obsesiones, así también el talento y el sabor son inexplicables. Yo no sé a qué sabe El mismo mar, pero me tiene invadido el paladar y el pecho.

Recuerdo haber estado enamorada en la prepa -ya ni recuerdo de quién- y sin, para variar, saber cómo acercarme. Y recuerdo que entonces Juliana (gurú de aquellas épocas, eco siempre presente) me dijo: té, regálale a ese hombre una bolsita de té.

Supongo que hay algunas yerbas y algunos libros de los que vendría mejor no hablar nunca. Sólo es meritorio, en todo caso, obsequiarlos. Como algunas tardes sólo existe el grilllo al que me aferro, el tren que el viento me regala. O como, algunas veces, sólo es válido entregarse.
 
dijo Laia Jufresa en punto de las 19:51 ¤ 9 posdatas
22.4.07
japi earth day

hoy desperté en el bosque. claro que no sabía que era día de la tierra hasta que volví a casa y vi congelado el logo de google. pero, ahora que lo pienso, lo celebramos dignamente: durante el viaje a las "piedrotas" oscar nunca soltó su manzana, fernanda recogió latas, alan se reía de todo, richard no nos dejó matar a las arañas, karla dosificó la leña. y yo... yo pasé mi primer fin de semana entre locales alegres, que es como celebrar el suelo que se pisa.
 
dijo Laia Jufresa en punto de las 22:59 ¤ 12 posdatas
20.4.07
hax fama y échate a dormir
en guadalajara, soy conocida por no conocer a naiden.
 
dijo Laia Jufresa en punto de las 11:03 ¤ 10 posdatas
19.4.07
reinventarse
ayer fui al fut y de hecho grité goooooooooooooooooooooooool con cada gol.
y me incliné hacia adelante para ver mejor las jugadas, y entrecerré los ojos.
y de tanto fingir llegó un momento en que -genuinamente-
estaba estúpidamente emocionada.
 
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16.4.07
hace un año, la grana
Mi padre nació el 13 de abril de 1947. No tenían color las televisiones, ni televisiones las casas. No había máquinas para escribir sin tachar y seguramente nadie soñaba con la posibilidad de un blog. A la ciudad de México, quizás, no se le tapaban aún todos los ríos y mi padre nació pelirrojo. Unos cuantos bucles anaranjados salpicando eso que, con el tiempo, vendría a convertirse en una de las cabezas que más admiro, y respeto, y extraño en las mañanas.

Durante años, temprano por la mañana, mi padre y yo bebíamos jugo o él cortaba unas manzanas antes de llevarme a la escuela. No hablábamos mucho a esas horas. Se escuchaba el fiel fluir del río, la canción matutina en la que crecí, los jugos gástricos de esa selva infinita que era la Pitaya. Mi padre tostaba pan, le untaba miel, y yo me comía todo eso mientras al otro lado de la mesa él hacia inmóviles equilibrios para que Patatús, nuestro gato, no se le bajara de la cabeza. A Patatús le gustaban las siestas 7 am sobre la cabeza de mi padre. Quizás él también intuía algo maravilloso allí adentro, o quizás se subía allí para hacer equipo: Jorge y Patatús, los pelirrojos de la casa.

Hoy Jorge cumple 60 años. Le llamo y charlamos hasta que se me muere el celular. Si tuviera que nombrar algo inextinguible y pre colores y pre blogs y pre presunciones, citaría siempre nuestras charlas.

Hace un año Chito y Luis me subieron a un taxi colectivo en San Agustín Etla. Nos bajamos en Oaxaca y tomamos un camión hacia Tlapanochestli. Chito me presentó a Don Ignacio y Don Ignacio me llevó hasta los primeros nopales. Yo era la chilanga cuestionable: había llegado a Oaxaca diciendo que quería escribir una novela sobre aquel insecto que jamás había visto. Don Ignacio, que por suerte ha dedicado toda su vida a educar a ignorantes de mi estilo, arrancó una bolita blanca del primer nopal. Me tomó la mano. Aplastó con un dedo el bicho. Cuando me vi el rojo supe que allí empezaba todo.

Luego, no sé cuándo, ni siquiera muy bien cómo, me separé de la novela: se aisló ella y le di yo las buenas-noches-será-mejor-mañana. Nos separamos, supongo. Como mis padres hace unos años y como antes mis abuelos. Como algunos países y una tras otra las olas de la orilla. Nos separamos como se separan los alvéolos, y los párpados y, en mi ojo izquierdo, dos veces, la cornea de la retina, o del iris, o lo que sea que fuere aquello a lo que, por suerte, vuelve poco a poco mi cornea cada día.

Yo no sé qué vena rompen las separaciones. Pero es seguro que algún flujo quiebran. Y no es que deje de bombear, es sólo que cambia de densidad el líquido. Y luego hay que acostumbrarse, asimilar el cálculo, cambiar por dos pares el trío y a veces las cuentas no cuadran. No sé cuánto tiempo toma sanarlo. Lo que sí sé hoy es lo que no merma, lo que no se apaga y sigue siempre, y eso, aunque no nos guste en este blog la palabra, es el amor. Que es además el lugar donde todo cada vez empieza.

Hace un año, con la mano muy roja y el corazón muy en alto, me salí de casa de Chito para llamarle a mi padre que cumplía 59 años. Recuerdo distintamente que pensé: cuando cumpla 60 le mando la novela terminada. Pero hoy que 60 cumple sólo sé que mi novela, como todo cuanto él y yo hemos compartido, yace, y no merma, y todos los días se nos sube a la cabeza, hace equilibro, hace equipo, y empieza.
 
dijo Laia Jufresa en punto de las 02:45 ¤ 17 posdatas
12.4.07
una de salón
Una de las primeras cosas que cualquier mujer notará al llegar a Guadalajara, son las uñas de las otras mujeres. Según mis laboriosos y elaborados cálculos, al menos el 85% de la población femenina de esta ciudad usa uñas de acrílico.

Las uñas de acrílico, según me explicaron hoy, son el mejor de los mejores inventos en materia uñil. ¿Por qué? Porque la forma de cada dedo es única y sólo el acrílico tiene la capacidad de moldearse a tu dedo. Así, cada uña de acrílico también es única. Pero no sólo la forma es peculiar, ni la longitud (que varía entre los 500 milímetros y la pulgada, pulgada y media según tu gusto y, ojo, destreza para ir por la vida sacando las garras), sino que, además, las uñas de acrílico se decoran. Pueden llevar piedras, dibujos, flores naturales y cualquier combinación de las anteriores. También le manejamos los patrones, que son retechulisísimos porque es como si tus uñas tuvieran su particular papel tapiz.

Hoy decidí que era tiempo de hacerme un manicure, pero que lo haría en un lugar de esos de uñas de acrílico. Hay que saber que son unos lugares muy llamativos y siempre había querido entrar a uno. Desde afuera lo que se ve son vitrinas y vitrinas y más vitrinas todas con… manos. Sí, manos. Claro que si uno se acerca entiende que lo que se quiere mostrar es el diseño uñil y no las manos, pero de lejos aquello parece un macabro muestrario de castigos medievales. Tragué saliva, entré y dije: Quisiera hacerme un manicure.

Un aproximado de diez melenas revoloteó al tiempo que diez cuellos giraron hacia mí. Sólo una habló: Manicure y... No, corregí, sólo manicure. ¿De dónde eres? preguntó una uñadora sin clienta. Del DF. Ah, me han dicho que allá no se usan tanto las de acrílico, ¿verdad? Entonces fui directamente y sin escala a su stand: era la elegida porque había hecho gala de sensibilidad universal. Fue el manicure más largo, doloroso y electronizado que me han hecho jamás.

De pronto entró al recinto una chica y antes de pasar a la parte de atrás vociferó: ¿Quiéeeen quiere un francés? Yo dije: ¡Yo! Pero también dije -sólo que esto ella ya no lo oyó- que quería uno de 1.80 y muy simpático, por favor.

La mayoría de las presentes soltaron una agradable carcajada y empecé a sentirme un poco más cómoda. Pero unos instantes después reapareció la francesa con una botella de acetona y un pincel, jaló una silla y se sentó junto a mí. Tomó una de mis manos. Eh, perdón… musité. Yo hago los franceses, dijo. Ah no, era broma, yo no quiero francés. Se veía confundida y entonces entró al rescate la señorita Sensibilidad que aún tasajeaba alegremente alguna de mis cutículas: era un chiste Miriam... no quiere francés.. ¿qué quieres, baby?

Para empezar, creo que nunca ni en los momentos más cursis de mi vida nadie me había dicho “baby”. Pero sentí que Miriam, la pobre, además de haberse perdido el chiste estaba quedándose sin chamba, entonces le dije lo más amablemente que pude: Mira, yo tengo las uñas demasiado cortas para un francés. Además yo me las pinto de negro.

¿¿Negro?? Vociferaron juntas Sensibilidad y Francesa. Eh... sí (otra vez había perdido toda popularidad y una buena parte de la clientela me miraba raro). No, no no no no, dijo Sensibilidad perdiendo toda la idem: el negro es demasiado masculino y tú eres una niña muy linda. ¿Qué tal un rosa pálido, o un anaranjadito, o un tabique?

Iba a decir “pues que sea un tabique, baby”, cuando noté que Francesa todavía tenía mi mano entre las suyas y el pincel listo. Está bien, dije, que sea un francés.

Y así es, señoras y señores, mis uñas sin punta ahora tienen puntas blancas. Y yo, aunque en diminitivo, poco a poco me vuelvo una mujer de Guadalajara.
 
dijo Laia Jufresa en punto de las 19:48 ¤ 28 posdatas
11.4.07
domésticos no return
l vive sola desde los 16.

se ignora qué comió desde entonces, pues lo cierto es que antes no iba al súper.

ahora que se ha vuelto una zapopeña integrada, va aprox una vez a la semana.

el problema es que, tiro por viaje, llega y bota por ahí las bolsas

y es hasta que su depto empieza a oler a pescado, que l recuerda esto:

que fue al súper y que ha entrado

para siempre

en el resbaladizo mundo de los perecederos.
 
dijo Laia Jufresa en punto de las 22:20 ¤ 7 posdatas
10.4.07
tautologías
hoy, mientras esperaba mi turno para pagar en la papelería, entró un perfectamente atenduado payaso a preguntar por una juguetería.
 
dijo Laia Jufresa en punto de las 21:31 ¤ 12 posdatas
9.4.07
bodega
hay días en que lo único que puedo escuchar son los poemas de villaurrutia que musicalizó jaime lópez y cantó maru enríquez. los tarareo y vuelvo a notarlo: cada uno es a la vez redondo y filo. son días en los que es necesario que alguien más lo llene todo, porque lo tuyo no alcanza. son esos días desgastados, second handed: como si te los hubieran prestado; como si hubieran pasado mucho tiempo en una bodega y un encargado viejo -no sin sopresa, porque nadie más va y mete las narices en las sucias bodegas-, te entregara una ficha y te llevara por pasillos.... el viejo se queda no sin sorpresa mirándote mientras tú eliges, un poco por instinto cuáles días vas a llevarte. los sacas de sus cajas, te los llevas a casa, los desempolvas y cuelgas en una silla para mirarlos pasar como si fueran días nuevos, pero en el fondo sabes que ni son tuyos ni sabrías decirlos. y entonces le das replay a villaurrutia y repites y tarareas y asborbes e intuyes: villaurrutia dijo los días. los días alquilados y los que vendiste demasiado barato, los días ansias de rigor y los días saudade de flojera, los días que te alcanzaron, con su hija de puta prisa imperceptible. pero no tienes reclamo que valga porque, con su prisa y todo, eran limpios, no hubo trampa: llegaron uno después de otro, uno después de otro, uno después de... sin trampa... de todas formas tú intuyes el engaño. tuvo que haberlo. porque quedaste igual, así: insuficiente.
 
dijo Laia Jufresa en punto de las 15:11 ¤ 8 posdatas
8.4.07
de canas y universidades
si el interior y el exterior de mi cabeza continúan confabulándose, es altamente posible que tenga la cabeza blanca para el día en que me titule.
 
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6.4.07
los 4 hijos de cleo ¡son perros!
Descubrimos la esquizofrenia de Cleo el día que la vimos auto-transformarse en becerro pa correr y pastar alegremente entre las vacas. La confirmamos cuando se robó las 6 crías de la Azula (nuestra vieja gata) y las amamantó ella, que nunca había estado embarazada. Pensábamos que Cleo, si paría algún día, pariría alguna extraña mezcla de cangrejos.
 
dijo Laia Jufresa en punto de las 12:54 ¤ 4 posdatas
5.4.07
propuesta para un gadget santo, manual y casero
(Dado que ya quemé mis bonos con dios, me dirijo ahora a sus representantes.)

Estimadas autoridades eclesiásticas,
PRESENTE

Les escribo hoy para hacerlos partícipes de una propuesta muy sencilla y noble. Mi propuesta tiene una finalidad generosa: que gente completamente ignorante e inocente como yo, no se vea en la penosa situación de haber caminado veinte minutos con una gigantesca bolsa de ropa sucia a cuestas, sólo para descubrir que la lavandería está cerrada, porque es jueves santo.

Entonces, así como puede hacerse un ábaco con las falanges de los dedos, así como podemos saber en los nudillos cuántos días tiene cada mes, así como para probarnos un calcetín nos envolvemos con él el puño, propongo que se invente un sistema en el que, usando solamente nuestras manos, sepamos cuándo será semana santa.

Piensen en todos los desempleados y descolarizados, que no participan de un calendario pre-establecido y sin embargo viven supeditados a las vacaciones católico-oficiales. Piensen en cuantas misas podrían antender todos esos desobligados. En fin, piensen con el corazón, en el bien que le haríamos a la humanidad y, sobre todo, piensen en que seguramente hoy en día incluso un sistema manual y casero puede patentarse.

Piensen que una patente significa más varo. Y más varo significa más templos y más templos más adeptos y más adeptos más fe y más fe más almas salvadas y más almas salvadas más cristianas sepulturas y más cristianas sepulturas más varo and so on. La ecuación es impecable. Y se las doy gratis, por el puro placer de aquellos años en que el jueves santo me significó vacaciones.

Queda de ustedes, su fiel detractora.
 
dijo Laia Jufresa en punto de las 23:38 ¤ 17 posdatas
4.4.07
letrosos, lechosos
Le he prometido a mi amigo Lèal y a otras varias personas que algún día leeré a Cortazar. Pero la verdad es que le tengo rencor. A Cortazar, no a Lèal. Mis años taller-becosos fueron suficientes para generarme ese tipo de rencores estúpidos. Pero es que, miren, tenemos que aceptar que el guey nos estropeó al menos dos cosas a las futuras generaciones: 1) una forma de adjetivar que debería estarnos permitida a todos: el tan seguido del sustantivodesuelección y, 2) el café con leche. Todos los cafés con leche para todos los textos del futuro: gone...
 
dijo Laia Jufresa en punto de las 13:26 ¤ 9 posdatas
alanis goes bling bling
aquí la parodia, aquí el original
 
dijo Laia Jufresa en punto de las 11:31 ¤ 1 posdatas
3.4.07
la conclusión
mi vida amorosa es como las vegas:
un conglomerado de atracciones luminoso-breves
en medio de un gran desierto
 
dijo Laia Jufresa en punto de las 10:44 ¤ 5 posdatas